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La Historia de Quien Se Quedó

En este libro reuní historias de personas que, al igual que tú y yo, tuvieron que aprender a convivir con la ausencia de quienes aman. A través de las trayectorias de Helena, Tiago y Clara, me sumerjo en las diferentes caras de la nostalgia para mostrar que no existe una forma correcta, ni un tiempo exacto, para sentir.

Escribí cada página con sencillez y con toda mi emoción, buscando ofrecerte un lugar de consuelo. Este libro es mi invitación para que entiendas tus sentimientos, respetes tu propio ritmo y descubras que el amor que permanece es, al final de cuentas, lo que nos ayuda a seguir adelante. Un día a la vez.

2x de R$ 17,45 ou R$ 34,90 à vista

La Historia de Quien Se Quedó

En este libro reuní historias de personas que, al igual que tú y yo, tuvieron que aprender a convivir con la ausencia de quienes aman. A través de las trayectorias de Helena, Tiago y Clara, me sumerjo en las diferentes caras de la nostalgia para mostrar que no existe una forma correcta, ni un tiempo exacto, para sentir.

Escribí cada página con sencillez y con toda mi emoción, buscando ofrecerte un lugar de consuelo. Este libro es mi invitación para que entiendas tus sentimientos, respetes tu propio ritmo y descubras que el amor que permanece es, al final de cuentas, lo que nos ayuda a seguir adelante. Un día a la vez.

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¿Por qué NECESITAS leer este libro?

Te vas a ver reflejado en estas páginas.

Muchas veces, huimos de nuestros propios sentimientos por miedo al dolor. A través de las historias de Helena, Tiago y Clara, vas a encontrar un espejo para tus propias emociones y entender que no hay nada de malo en sentir lo que sientes.

Te va a ayudar a seguir adelante.

El duelo es difícil y el miedo de perder a quienes amamos duele. Este libro no ignora ese dolor; se sumerge en él contigo. Es un proceso honesto, escrito entre lágrimas, porque solo quien entiende el peso de la nostalgia puede hablar de ella con verdad.

Y te va a abrazar en los momentos que más lo necesites.

Vas a descubrir que no estás solo. El objetivo de estas páginas es aliviar el peso de aquello que no logramos explicar, brindándote el consuelo necesario para que puedas respirar hondo y seguir adelante, un día a la vez.

¿Para quién es este libro? Lee un capítulo.

Este libro es para quienes están viviendo un duelo y sienten que el tiempo se detuvo. Para quienes ven nostalgia en cada detalle y en cada recuerdo.

Y también es para quienes quieren ser refugio. Para quienes desean acompañar sin exigir y amar sin intentar “arreglar” el dolor de nadie.

Porque, a veces, no necesitamos respuestas. Solo necesitamos presencia.

¿Cómo adquirir el eBook?

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¿Qué vas a recibir al comprar el eBook?

3 historias intensas y sensibles sobre el antes y el después de una pérdida, que demuestran que aunque el dolor sea difícil, sí es posible seguir adelante.


Un viaje emocional por trayectorias que podrían ser la tuya, la mía o la de cualquier persona que alguna vez tuvo que decir adiós.


Palabras que abrazan, escritas por alguien que también sintió el dolor y lloró en cada página para traerte consuelo.


La oportunidad de entender tus sentimientos y descubrir que no estás solo en el vacío que deja el duelo.


✓ Además de las historias, el libro incluye páginas dedicadas para que puedas desahogarte y escribir lo que quieras: tus sentimientos, recuerdos, pensamientos o incluso aquello que nunca lograste decir.


E-book con entrega inmediata. Libro físico con entrega estimada de 5 a 12 días hábiles.

Mira por dentro

Sobre el autor

Leonardo Goulart

A los 26 años, encontré en la escritura un lugar de sentido y de escucha. Soy brasileño, nacido en Porto Alegre, y siempre he estado enamorado de las historias. En ellas descubrí una forma de transformar el dolor en cuidado y el silencio en palabras.

Creo que no existe una fórmula mágica para superar la muerte de alguien que amamos, pero también creo que ponerle nombre a lo que duele puede hacer que el peso sea más llevadero. Escribir, para mí, es una manera de abrazar eso que muchas veces no sabemos explicar.

A través de la escritura, busco hacer más ligera la nostalgia. Mi libro debut, La Historia de Quien Se Quedó, es una invitación a mirar de frente las marcas de la pérdida con sensibilidad y valentía. Es un abrazo en forma de páginas para quienes necesitan seguir, pero no quieren olvidar.

Y hoy, desde Brasil, comparto este libro con el mundo entero.

© 2026 Leonardo Goulart. Todos los derechos reservados

Contacto: ahistoriadequemficou@gmail.com

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Naquela Mesa

Eu queria que você pudesse entrar na cozinha da minha infância só por um minuto. Não para olhar as paredes, mas para respirar fundo. O ar ali era diferente de qualquer outro lugar; tinha uma textura morna, um perfume de madeira recém cortada que vinha da oficina nos fundos e o cheiro denso do café que minha mãe acabava de passar no coador de pano. Era um cheiro que abraçava a gente antes mesmo de meu pai, o Seu Antenor, dizer “bom dia”.

 

A casa era toda de madeira, construída por ele, tábua por tábua. E, por ser de madeira, ela parecia estar viva. Se o sol batia forte, as paredes estalavam como se estivessem se espreguiçando; se o vento soprava, a casa assoviava baixo. Minha mãe conhecia cada um desses sons. Ela sabia dizer se era o vento na fresta da janela ou se era o meu pai chegando da oficina pelo jeito que o assoalho reclamava.

 

No centro de tudo isso, estava ele.

 

Meu pai era um homem que parecia feito da mesma matéria firme que usava no trabalho: forte, sólido e impossível de dobrar. Quando ele entrava na cozinha, minha mãe já deixava a xícara de esmalte separada sobre a mesa. Ele sempre usava camisas de flanela, e quando passava por mim, o rastro que deixava era o de um homem que passava o dia trabalhando com as mãos. Ele cheirava a trabalho honesto e a serragem fresca.

 

Ele se sentava sempre no mesmo lugar, na cabeceira daquela mesa imensa que ele mesmo fez. Ninguém nunca precisou dizer que aquele lugar era dele; era uma lei natural da casa. Minha mãe sentava ao lado dele, e eu, ainda pequena, ficava observando os dois. Eu via o jeito que ele apoiava os braços musculosos na madeira e como ela olhava para ele, com um silêncio que dizia que tudo estava em paz.

Ele tinha uma calma que me dava a certeza de que nada de ruim aconteceria enquanto estivéssemos ali, naquela cozinha de teto alto e chão que rangia.

 

O melhor momento era quando ele pegava o violão.

 

Ele não cantava. Meu pai era um homem de poucas palavras e de uma voz que ele guardava para o essencial. Mas quando ele apoiava o instrumento no colo, as cordas de aço falavam por ele. O som batia nas paredes de madeira da cozinha, criando um eco que fazia o meu peito de criança vibrar. Eram melodias graves, bonitas, que preenchiam todos os cantos. Minha mãe continuava seus afazeres na pia, mas eu notava que ela diminuía o passo, como se quisesse caminhar no ritmo das notas que ele tirava.

 

Eram mãos grossas, calejadas pelo uso da lixa e das ferramentas, mas que tocavam as cordas com uma delicadeza que eu não conseguia parar de olhar. Para mim, aquele som era simplesmente a voz do meu pai. Era a música que a nossa casa fazia para nos proteger do mundo lá fora.

 

— Escuta o som, Clara — ele dizia, dando um sorriso de lado só para mim, enquanto minha mãe colocava mais um pouco de café na xícara dele. — A madeira guarda a música dentro dela. A gente só precisa saber como tirar.

 

Havia uma alegria tão real naquela cozinha que eu achava que podia pegá-la com as mãos. Era o prazer de ver o meu pai ali, na força da sua idade, e minha mãe cuidando do calor do nosso lar. Eu sentia um orgulho imenso de ser a filha daqueles dois. Naquela época, o café sempre parecia mais gostoso e a vida parecia ser feita de uma madeira que nunca ia quebrar. Eu não tinha pressa de crescer, porque ali, naquela cozinha, tudo era eterno.